Tragedia en el Caribe panameño: muere niña colombiana de tres años en naufragio de embarcación con migrantes

Bymanager.desafio

Nov 10, 2025

En aguas del Caribe panameño, una niña colombiana de tan solo tres años perdió la vida luego de que la embarcación en la que viajaba naufragara cerca de la zona costera de Miramar, en la provincia de Colón, Panamá. El gobierno panameño confirmó el hecho y señaló que al menos 20 personas lograron sobrevivir, entre ellas varios menores de edad que fueron rescatados por las autoridades.

Según el Servicio Nacional Aeronaval (Senan), la lancha siniestrada no contaba con autorización para el transporte de pasajeros, pues su permiso era únicamente para actividades de pesca artesanal. Sin embargo, era utilizada para trasladar migrantes de manera irregular entre las costas panameñas y colombianas, una práctica cada vez más frecuente debido al alto flujo de personas que buscan llegar a Centroamérica como parte de su ruta hacia Norteamérica.

Las primeras versiones indican que las condiciones meteorológicas en el momento del naufragio eran adversas, con fuerte oleaje y vientos que dificultaron las maniobras del pequeño bote. Tras el accidente, unidades del Senan acudieron al lugar junto con una embarcación privada, que participó en las labores de rescate y brindó los primeros auxilios. Pese a los esfuerzos de reanimación, la menor falleció poco después de ser rescatada, generando una profunda conmoción entre los sobrevivientes y el personal de emergencia.

Aunque las autoridades panameñas aún no han revelado la identidad de todos los ocupantes, medios locales informaron que la mayoría de los viajeros serían migrantes venezolanos que intentaban avanzar hacia la frontera con Colombia, una de las etapas más riesgosas del tránsito irregular por el Tapón del Darién. Se investiga quiénes operaban la embarcación y bajo qué condiciones fue autorizada o permitió zarpar, pese a las claras restricciones legales.

Este trágico episodio vuelve a encender las alarmas sobre el drama migratorio en el Caribe y la región del Darién, donde miles de personas, incluidos niños y mujeres embarazadas, arriesgan sus vidas cada año cruzando rutas marítimas o selváticas en condiciones precarias. Organismos humanitarios han advertido reiteradamente que estas travesías irregulares no solo exponen a los migrantes a naufragios, sino también a redes de tráfico de personas, explotación y violencia.

La muerte de esta niña colombiana simboliza, una vez más, la fragilidad de quienes emprenden el viaje desesperado en busca de un futuro mejor. Su historia se suma a las estadísticas que reflejan una crisis migratoria sin precedentes en América Latina, que exige respuestas más contundentes, cooperación regional y mayores controles para evitar que tragedias como esta sigan repitiéndose en el mar y la selva.

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